Las poblaciones aledañas han aprendido a convivir con esos misterios.

Zona del Silencio, secretos de una de las comarcas más misteriosas

Torreón, Coahuila.- México tiene diversos lugares que, por su extrañeza, se han convertido en puntos calientes de la ufología, esto es, en enclaves donde es habitual que se den avistamientos de ovnis. Las leyendas afirman que en este lugar ocurren fenómenos que a la fecha no tienen una explicación, como son los constantes encuentros con seres extraños vestidos de blanco, así como la aparición de caravanas con hombres, caballos y carretas, que a los pocos minutos desaparecen ante la mirada atónita de sus testigos.

La zona del silencio se encuentra entre los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango. Desde hace unas semanas se ha incrementado el interés por esta área debido a que en las salas mexicanas de cine se estrenó la película Silencio. Bajo la dirección de Lorena Villarreal, este film inicia con el impacto del cohete Athena de la NASA en junio de 1970. Desde ahí se desprende toda una trama en la que la protagonista trata de salvar la vida de su hijo gracias al descubrimiento de una misteriosa piedra con poderes para modificar el presente.

Esta región mexicana se caracteriza por tener un área de bancos de fósiles marinos. Hace treinta millones de años, según refieren los especialistas, la zona estaba sumergida bajo las aguas del Mar de Thetis. En la actualidad se compone de grandes extensiones con fragmentos de aerolitos y es el hábitat de una especie endémica de tortuga del desierto que se encuentra en peligro de extinción. En la conocida como Zona del Silencio abundan nopales con tonalidades violeta. Y lo más misterioso: se asegura que allí no entran las ondas hertzianas de la radio, no hay señal de telefonía celular. A la fecha no existe una explicación a tales hechos.

Las poblaciones aledañas han aprendido a convivir con esos misterios y con los cientos de curiosos que llegan cada año para conocer sus leyendas. Se habla de ciudades fantasma, entradas a mundos intra-terrenos, bases extraterrestres o sobrevuelo de extrañas luces. El fenómeno más reciente se ha producido en comunidades del estado de Coahuila, donde sus ciudadanos temen la aparición de seres vestidos con túnicas blancas, que caminan descalzos, tienen el cabello rubio, los ojos azules y la piel blanca. Esta descripción no parece corresponder con el físico de los habitantes de dicha comarca.

Los testigos afirman que la aparición de estos individuos ha sido para ayudar a turistas que se adentran a la zona del silencio y se pierden, o para ayudar a conductores que se quedan sin gasolina en mitad de la nada. Un dato interesante que refieren los testimonios de aquellos que dicen haberlos visto es que siempre inician la conversación con esta frase: “¿Qué hacen por este lugar?”

En el último viaje del grupo #YohanerosGO Norte, que tuvo lugar el pasado mes de octubre capitaneado por la caza-ovni Ross Cantú, los lugareños confirmaron a los miembros del grupo la aparición de una niña rubia, de unos diez años, que se aparece por las noches. Llama la atención que en ese enclave no existe nada en cuarenta kilómetros a la redonda, por lo que es difícil pensar que alguien de las pocas casas existentes en dicho lugar haga acto de presencia en una región tan inhóspita en mitad de la noche. Aseguran que a esta niña la han visto caminar desde los cerros cercanos, cruzar la carretera y dirigirse hacia la zona de las dunas. Las apariciones han sido corroboradas por los conductores de tráileres o camiones de transporte.

Los nativos están nerviosos porque piensan que podría ser algún espíritu tratando de darles un mensaje de que algo malo está por pasar. En la zona del silencio, los habitantes son dueños de grandes extensiones de tierra; lamentablemente, no son productivas porque forman parte del desierto. Así, se trata de familias muy pobres. Reclaman ayuda de las autoridades gubernamentales, pero a la fecha no se ha desarrollado un proyecto para hacer de este sitio una zona turística.

Cantú nos comentó que este no es el único caso extraño. También se menciona que, “en una ocasión, una persona que iba con su hijo de dos años en una camioneta, tomó el camino hacia el estado de Durango. No se percató que llevaba poca gasolina y tampoco tenía agua para consumo humano. A los pocos kilómetros se quedó parada en medio del desierto, con una temperatura de 40 grados centígrados”. Esta persona se dirigía a recoger a alguien más que estaba cortando biznagas, unas plantas milenarias que sobreviven en cualquier clima. Ross Cantú nos confió que su testigo le dijo: “al sentirme desesperado, me bajé de la camioneta. No sabía qué hacer, el niño lloraba de una manera desmedida”.

En aquellos instantes, miró sobre el horizonte y vio que “se apareció sobre la carretera una persona de edad avanzada, vestida de blanco y con barba larga. Le preguntó: ‘Hijo, ¿Qué te tiene por aquí?’”. Esta persona de aspecto extraño, piel blanca, alto y muy amable, le dijo: “camina por ahí”. A los pocos metros, el testigo se encontró con los restos de un tráiler casi quemado en su totalidad, que estaba escondido en una pequeña barranca. Inmediatamente se dio a la tarea de comprobar si había algún resto de gasolina y, para su sorpresa, se dio cuenta de que sí tenía. Algo insólito.

El testigo pensó: “ahora me hace falta una manguera”; al agacharse se dio cuenta de que había una ahí tirada; comenzó a sacar la gasolina para pasarla a su camioneta y “al llegar al poblado del que había salido, les avisó a los lugareños para que fueran a extraer lo que quedaba del combustible. Pero cuando acudieron al lugar ya no estaba el camión, había desaparecido”, en palabras de la investigadora. El testigo le refirió a Cantú: “para mi fue una aparición de Dios, no tengo duda de ello. Nos salvó la vida”.

Diversos investigadores de la casuística ovni señalan que, los lugareños, constantemente observan extraños seres recogiendo algo del suelo y colocándolo en pequeñas cajas que, a su vez, son entregadas a otras personas vestidas de blanco, pero siempre en algo parecido a camiones que no tienen llantas. Se desconoce si se trata de algún tipo de mineral o de piedras especiales. Cabe mencionar que estos mismos reportes son habituales en la zona norte de la frontera entre México y los Estados Unidos.

RESCATADOS POR EXTRATERRESTRES

Uno de los casos que más ha llamado la atención de los ufólogos mexicanos es la experiencia vivida por el escritor Luis Ramírez Reyes el 8 de noviembre de 1978. Hace exactamente 40 años fue enviado a esta región por una cadena de televisión, en calidad de jefe de prensa. Ramírez Reyes iba acompañado de un fotógrafo profesional y tenía la misión de informar de los trabajos que realizaban en la zona miembros del equipo de trabajo de un programa llamado 60 minutos. Para llegar al lugar donde se realizaría la grabación, se había contratado a un guía, pero este nunca llegó.

El equipo se aventuró en medio del desierto para alcanzar a sus compañeros; minutos después se perdieron, eran cerca de las 12 del día, “con un sol cayendo a plomo y un calor que cobraba más vida a cada minuto”, nos aseguró en entrevista Ramírez Reyes. El testigo explicó que “de la nada”, cuando estaban a punto de darse por vencidos mientras recorrían la zona en un auto compacto, aparecieron tres personas de las cuales su amigo no pudo ver hasta la tercera ocasión que estas se aparecieron. ¿De dónde salieron? ¿Quiénes eran? “Una vez ante ellos, al lado del camino de terracería, recibimos la recomendación de avanzar a campo traviesa para reunirnos con el grupo. Esto lo hizo uno de los hombres de campo, señalando un triángulo dibujado en el suelo. Su aspecto era normal, como todo campesino del norte. Nada indicaba algo ajeno a nuestros sentidos. Nosotros seguimos nuestro camino sorteando habilidosamente los obstáculos de plantas y piedras y siguiendo las indicaciones de los tres hombres que dejamos atrás. Tiempo después, logramos divisar gente a lo lejos, de quienes llamamos su atención luego de subirme al toldo del automóvil y que el fotógrafo hiciera señales con las luces y el claxon del carro”, en palabras de Ramírez Reyes.

Al relatar su experiencia, los aventureros se percataron de que los conocedores de la Zona del Silencio no creían que se hubieran encontrado a alguien que les indicara cómo llegar al lugar de la grabación. Debido a las condiciones del clima y las características de la región, no había nadie en el desierto que les pudiera haber dado indicaciones precisas tras recorrer casi 90 kilómetros sin guía.

La historia no se detuvo ahí, ya que una semana después, Luis y su camarógrafo sufrieron problemas estomacales, irritación de la piel y sueños con seres monstruosos y naves espaciales. Sabían que algo extraño les había ocurrido en ese viaje. Meses más tarde, el prestigioso Joseph Allen Hynek, padre de la ovnilogía científica a nivel mundial, estaba de visita en la ciudad de México y al narrarle el testigo lo sucedido, el experto les dijo: “lo más importante es que están vivos”.

Estos casos son solo la punta del iceberg de todo lo que ocurre en la Zona del Silencio, uno de los enclaves más enigmáticos, y a la vez menos investigados, de la república mexicana.

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